Dr. Fernando Senties Nieto
Diagnostico Tratamiento y Consultoria
Medico Integral
Si bien atrasadas pero llegaron. Después de un mayo muy seco en Cozumel llegó la temporada de lluvia a mitad de junio y bastaron un par de días de chubascos para que diera inicio formalmente la temporada de dengue; al cabo de cinco días la cuenta era inequívoca: cinco casos de dengue, cuatro de ellos hemorrágicos. No es alarma, pero pese a que todos los años se presenta, todos los años parecemos olvidarlo, ahí unos de los motivos para escribir sobre el dengue. Un segundo motivo obedece a los comentarios en los pasillos, en las reuniones y en la mesa que por un lado denotan amnesia o ignorancia sobre la vigilancia y prevención o bien, entre colegas, preocupación por el alcance de esta temporada. En las siguientes entregas entonces les explicare el ABC y, si me permiten, D del dengue.
A. Aedes aegypti.
Esto es todo por A hora; espero les haya servido. Esperen la próxima entrega: B Basura, botes y depósitos de agua.
Dr. Fernando Senties Nieto
FENOMENO DE PSEUDOMEDICACION.
-Y hace cuanto no se checa el azúcar?- le pregunte al ver que no había venido en casi un año.
-Pues me he sentido bien porque estoy tomando un producto que me controla el azúcar y me hace sentir bien- me contesto orgulloso.
-Bueno, pero se ha checado no?- tratando de enfatizar mi preocupación.
-No, porque me he sentido bien- dijo testarudamente.
Como medico familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social veo 24 pacientes diarios con enfermedades de diversas índoles; niños, embarazadas, diabéticos, hipertensos, adultos y adultos mayores acuden con enfermedades descontroladas muchas veces por malos cuidados, automedicación, por medicamento inadecuado o insuficiente o simplemente porque la enfermedad misma se complica. Otro buen numero de casos presenta descontrol de la enfermedad que aunado a los anteriores o por si solo, tiene un trasfondo emocional o psicosomático importante. El paciente que ejemplifico aquí no pertenece a los ejemplos que hasta ahora he citado. No es el primero y estoy seguro que no será el último que se descontrola o descuida su enfermedad por un fenómeno que he decidido denominar pseudomedicación.
Ahora bien, siempre hemos tenido diferentes maneras de actuar contra la enfermedad que no están del todo contempladas en la medicina alópata (medicina clásica por decirlo así); desde los remedios de la abuela, la ancestral medicina tradicional china, la fina observación de productos y procesos naturales de la homeopatía, la medicina tradicional prehispánica empírica, mística y en ocasiones casi paranormal, por nombrar algunas cuantas. Así la medicina alternativa (mal llamada así para mi gusto, me confieso un médico ecléctico) tiene su espacio y su método y por lo tanto cuenta con su propio tipo de medicación y su consiguiente control. Este paciente tampoco fue tratado con ninguno de estos métodos, prueba de ello el que simplemente no haya habido nadie para revisarlo de nuevo o verificar su adecuado control.
Fuera de la marca o las sustancias contenidas en el producto, fue algo más lo que me preocupó de la averiguación que hice del mismo: la motivación y las razones para usarlo. El producto lo había conocido por recomendación de una pariente-vecina, ella lo vendía para hacer un dinero extra y tras sentarlo en una platica con supuestos doctores y poner un par de ejemplos el paciente convencido compro el producto, abandonó su tratamiento previo y no se volvió a checar. Este mismo resultado he observado con productos vendidos en infomerciales, por catalogo o por sistemas piramidales algunos de los cuales me he dado a la tarea de investigar en bibliografías científicas notando un factor común: al final de los estudios la sustancia en cuestión solo serviría como complemento alimenticio y, cuando mejor, como coadyuvante.
Hay una línea definitoria entre un medicamento y un complemento alimenticio que para efectos de registro está bien establecida, sin embargo, cuando se habla del tema publicitario y de mercadeo la línea empieza a languidecer. El problema estriba inicialmente en el hecho de que estos productos se publicitan y se venden como curas o remedios comprobados (en letras grandes) y si en algún momento se les quisiera fincar responsabilidad por descontrol o efectos secundarios acudirían a los detalles de su etiqueta en donde se especifican como complementos alimenticios (letras chicas). El problema secundario se asienta, naturalmente, en ignorancia y negligencia por parte del consumidor que, como parte de su descuido general y victima de una buena estrategia de mercadeo ("control y resultados inmediatos, remedio natural, sin esfuerzo") decide aceptar el producto sin cuestionarlo.
De tal suerte que gracias a su flamante "medicamento" el paciente: estuvo más de 6 meses con niveles de azúcar elevados provocando daño renal, cardiaco, ocular y en extremidades; con la falsa ilusión de bienestar ya sea por placebo o sustancias estimulantes en el producto (cafeína, guaraná, taurina); con el ingreso castigado por el gasto efectuado en el producto y con una complicación crónica inminente (infarto, insuficiencia renal, glaucoma, daño de retina, pie diabético) que, esa sí, habrá de ser solucionada por instituciones públicas pese a que estuvieron esperando a que el paciente llegara mes con mes para poder verificar su control. El costo es elevadísimo para donde se quiera ver: incapacidades, invalidez o muerte para el lado del paciente y tratamientos especializados y costosos de las instituciones que estuvieron apostando esos 6 meses por la prevención de la complicación de un paciente que decidió no atenderse.
La solución natural e inmediata que todos solemos pensar es: el gobierno debe de controlar, prohibir, revisar, evitar, invertir y un largo etcétera. Si bien el gobierno tiene su parte y ya pone uno que otro granito de arena (alguien recuerda el comercial de la automedicación donde los riñones le hablaban a su dueño?), ni lo puede todo por incapacidad y burocracia, ni lo debe hacer todo. Aquí es donde suele entrar la consabida, multicitado y quemada pésima educación pública; y aunque efectivamente es un factor importante no es el principal y no pienso esperar a que lo vengan a arreglar. La realidad simple y dura, como siempre, es que todos nosotros somos los primeros que debemos de promocionar y evitar estas prácticas porque es así, de boca en boca, como han ido triunfando estos productos. No solo eres tú, que mientras lees piensas que nunca comprarías o consumirías algo así, es tu aportación con tu pareja, con tu familia, con tu compañero de trabajo, tu empleado, tu patrón y ojala otro largo etcétera.
Pseudomedicar no es consumir sino sustituir medicamentos por esta serie de productos y complementos, el fenómeno que nos ocupa es el dejarnos engañar tan fácilmente.
Como se ha dado en ocasiones previas, el chisme y la desinformación me vuelven a sacar de mi hibernación bloggera para tratar de dar un punto de vista objetivo al respecto. Legionella es el nombre del agente que, saliendo de su ambito de neumonias académicamente llamadas atípicas, ahora brincó a los titulares de los periódicos. Tras la publicación de su nombre en un boletín de la CDC (Center for Disease Control and Prevention), rumores y prensa se dieron a la desinformada o mal dirigida tarea de sembrar alarma entre la población. Hoy se cumple una semana de haber recibido en mi celular el link para accesar al boletin de la CDC de Atlanta, tras leerlo me tranquilizó la información y supuse que eso haría con cualquiera que así lo hiciera. Me equivoqué. Entre tres y cuatro días después alcanzó titulares prendiendo así la mecha: autoridades, hoteles, medicos e instituciones de salud eran entrevistadas, se daban declaraciones aqui y allá, ignorancia, desinformación y alarmismo; todo apuntaba a que la vieja herida de la influenza todavia nos traía sensibles y a la Legionella se le iba a achacar la deshiscencia.
LEGIONELLA FULL MONTY
Fuera de lo que podemos leer en wikipedia o en otros sitios de similar reputación y dejando esas lecturas a su criterio (es buena información). En medicina, la Legionella sp. es una bacteria causante de neumonías que para efectos académicos se han catalogado como neumonías atípicas toda vez que su cuadro clínico no suele ser el de una neumonía usual (tos productiva, flema verde, hallazgos de un foco neumónico a la auscultación). Una característica particular de las llamadas neumonías atípicas es que atacan con mas frecuencia a grupos poblacionales con enfermedades y padecimientos de base específicos (fumadores, enfisema, inmunocomprometidos, diabéticos, etcétera). Además de esta condición la Legionella tiene la particularidad de ser un organismo que requiere de ciertas condiciones de humedad, temperatura, luminosidad y concentración de bióxido de carbono para desarrollarse; estas condiciones son reproducidas en vaporizadores, filtros de aire acondicionado y sitios en donde el paso de vapor de agua y oscuridad es constante por lo que son sitios frecuentes en los que se reproducen y anidan; la bacteria no es transmisible de persona a persona. Hasta hoy no me ha sido posible encontrar la incidencia (el número de casos/año) que tiene en nuestro país; ni en el CENAVECE ni en el SINAIS (Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades y Sistema Nacional de Información en Salud respectivamente) figura una cifra como tal para la Legionella. El CDC de Atlanta estima que ocurren entre 8 mil y 18 mil casos de Legionella al año en Estados Unidos.
LA FUENTE
Hasta donde he investigado (bienvenida la opinión de alguien que encuentre una fuente original diferente) el origen de la información se desprende del boletín de la CDC de Atlanta(http://wwwnc.cdc.gov/travel/content/in-the-news/legionnaires-disease-cozumel-mexico.aspx, ENERO 2011) donde menciona que se registraron desde marzo de 2008 nueve casos de Legionella en pacientes que habían estado en el hotel Wyndham. La CDC es una importante agencia a nivel internacional, maneja un monitoreo de enfermedades infecciosas a lo largo del planeta, es uno de los centros de investigación con mayor capacidad para cultivo viral, bacteriano y parasitario del mundo, en fin, vamos a ponerlo así de fácil: la famosa viruela, enfermedad mortal usualmente confundida con varicela y otras enfermedades similares, fue erradicada hace casí 20 años, se dice que la CDC es el único lugar conocido donde se tienen aún sepas del virus y que solo lo guarda para efectos de elaborar el anticuerpo en caso de ataque terrorista (el esquema de vacunación desde hace 20 años no incluye viruela). Con base en los monitoreos que realiza, la CDC emite, digamoslo así, cuatro tipos de noticias: "In the news" que es meramente informativa, "Outbreak" señalando brotes epidémicos específicos (una sola región), "Travel Health Precaution" donde emite recomendaciones de viaje para ciertos grupos poblacionales, "Travel Health Warning" donde emite la recomendación de tratar de posponer el viaje (http://wwwnc.cdc.gov/travel/notices.aspx, ENERO 2011). La Legionella figuró en el primer grupo, es decir, nada mas nos están informando.
LA QUEJA.
Si nos ponemos a leer a conciencia la información contenida en este "travel notice" de la CDC, encontramos que se informaron primero de ocho casos de la enfermedad desde marzo de 2010 lo que generó que se le hiciera una recomendación al hotel Wyndham de llevar a cabo labores de limpieza y desinfección. A pesar de que éstas se realizaron un noveno caso se reporto en diciembre de 2010. Ahora, no me tomé la tarea de ver todos los titulares del periódico pero en alguno de ellos y en el “vox populi” la información que circulaba era que habían dos hoteles, me pregunto: de donde sacaron esa información cuando la CDC no lo ha reportado así... ...espero estar mal pero puede haber una explicación: en la redacción de la nota se menciona al hotel Wyndham y su nombre anterior, es posible que se haya mal traducido o mal interpretado; de no ser así les ruego me hagan saber la fuente original donde se reporta el brote en el otro hotel. La otra queja es para la CDC, con toda soltura notifican estos casos (que si bien son poco trascendentes pero alarman al turista), pero no mencionan de los brotes de virus de Norwalk en las navieras como Holland America en octubre de 2010 donde 123 pasajeros y cuatro tripulantes fueron afectados y forzaron el regreso del barco a Miami. Por otro lado se criticaba a autoridades sanitarias mexicanas de no estar informadas, ¿pues como lo iban a estar? Los casos reportados fueron atendidos en nosocomios extranjeros y si bien la CDC cumplió la obligación con informar al hotel a partir del cual surgen los pacientes, no tiene ninguna función de informar a nadie en sí. Los sistemas de salud públicos en México se basan en el reporte epidemiológico semanal de casos que se presentan en las clínicas y hospitales del país, si estos pacientes se atendieron en su país de origen no hay forma de tener saber que fue lo que pasó. No defiendo al sistema público de salud, tiene enormes deficiencias, sin embargo las notas emitidas en prensa llevan más calidad de incendiarias que de investigación periodística seria. Sea como fuere, los propios titulares de nuestros periódicos locales siembran una alarma que ni la CDC esta manejando así (como lo dije anteriormente, solo alcanzó el rubro informativo en su esquema de comunicación de alertas), se genera una espiral informativa que termina en medios nacionales y nos vuelve a poner en el mapa de un problema de salud. ¿Qué tanto aporto la CDC con su información y que tanto aportamos nosotros mismos con nuestra prensa local?
LA RESPUESTA.
Ya con el panorama actual se requiere una respuesta como destino que, así como nos pusieron en el mapa por contagio, nos ponga en el mapa por medidas de prevención. Si cada cámara o asociación se coordina en su propio rubro elabora un plan de acción conjunto entre sus agremiados para realizar labores de sanidad (limpieza de filtros de aires acondicionados, tubería y ducteria en general que emita vapor a zonas públicas, entre otros) y en caso necesario de detección; podría después emitir un comunicado como cámara que informe en los medios las medidas realizadas garantizando así un destino seguro. La propia CDC tiene en sus ligas los métodos y recomendaciones para rastreo y toma de muestras (http://www.cdc.gov/legionella/index.htm, ENERO 2011); la contraparte mexicana no es tan informativa pero existe, al menos en lo que acceso público en red se refiere (http://www.salud.gob.mx/indre/iras.htm#LEGIONELOSIS, ENERO 2011).
Espero les sirva esta información y punto de vista. Todas las opiniones y críticas son bienvenidas y los invito a participar; es absurdo pensar que una sola fuente de información, una sola opinión o una sola experiencia va a devenir en la verdad absoluta o en la respuesta conveniente, sin embargo el análisis, discusión o colaboración de varias de aquellas nos pueden acercar más a éstas. Saludos.
Aún cuando existen desde hace ya varios años, a últimas fechas se han puesto de moda los medicamentos genéricos. Este apartado lo hice porque suele haber mucha confusión en algo que es muy sencillo y que puede llevar a ahorrar algo de dinero cuando se trata de ciertos tratamientos; me di a la tarea de explicarlo desde sus bases para que sea aún mas claro.
Los medicamentos son elaborados tras numerosos años de investigación que hacen los laboratorios. Una vez que se ha inventado y probado cierto medicamento, el laboratorio lo comienza a vender con un nombre comercial (Posipen, Ulsen, Ranisen, Durak, Imodium, etcetera), sin embargo todos los laboratorios están obligados a inventar también un nombre genérico (dicloxacilina, omeprazol, ranitidina, loperamida, etcetera). El nombre genérico de un medicamento suele inscribirse en letras pequeñas abajo del nombre comercial o en su defecto se pone en la formulación en el reverso o caras laterales de la caja. El nombre genérico es lo que llamamos la sustancia activa, el laboratorio creador del medicamento goza de la patente de dicha sustancia por diez años, una clase de beneficio por haberla inventado y tras cumplirse ese plazo tiene que “liberar” la formula para que otro laboratorio la pueda producir; dicho de otra manera, es como si la Coca-Cola tuviera que dar a conocer su fórmula exacta para que Pepsi, Big Cola y demás pudieran producir un producto con las mismas características de la Coca cola.
Evidentemente la importancia de esto radica en los costos, durante los diez años de patente, el laboratorio vende su producto al precio que considere puesto que es el único que lo tiene y por lo tanto suele salir caro (finalmente tiene que hacer ganancia y recuperar los diez años de gastos que tuvo en la creación y promoción de dicho medicamento). Una vez liberado el producto, el laboratorio creador suele bajar su precio cuando otros laboratorios crean sus productos con la misma sustancia. Suele suceder que cuando un producto se coloca bien en el mercado, no baja tanto su precio y la gente lo sigue comprando por costumbre cuando podría encontrar exactamente lo mismo a un precio mucho mas accesible. Un ejemplo sería la loratadina (nombre de la sustancia activa usada como anti alérgico y anti gripal), probablemente el mas caro y más conocido es el clarityne (nombre comercial), pero si buscamos en la misma farmacia el Sensibit (nombre comercial) lo vamos a encontrar mucho mas barato. Hasta ahora solo hemos hablado de laboratorios grandes y muy comerciales, sin embargo, hay toda una serie de laboratorios menos “comerciales” que fabrican medicamento a bajo costo y pretenden vender mayor volumen (sobretodo a instituciones públicas).
Los medicamentos genericos pues, nacen de todas esas formulas de medicamentos que ya no tienen exclusividad y que pueden ser producidos por cualquier laboratorio. Los laboratorios “menos comerciales¨, toman la formula y elaboran el medicamento. Antes de salir a la venta son probados y comparados con el medicamento “lider” (usualmente el fabricado por el laboratorio creador) para cerciorarse de que tienen el mismo efecto y que son seguros, una vez pasada es prueba pueden ser vendidos. Usando el ejemplo anterior: yo tengo una fabrica de refrescos y decido producir refresco de cola, tomo la formula de la coca cola y someto a prueba mi producto comparandolo con la Coca Cola, una vez que se aprueban todos los requisitos puedo vender mi refresco de cola. Como el interés de estos laboratorios no radica en la comercialización y promoción de su producto no tienen ese tipo de gastos por lo que el medicamento suele ser muy economico. Hoy en dia farmacias del ahorro y otras farmaicas tienen su “línea” de medicamentos genéricos, sin duda la que ha causado mayor impacto ha sido primer nivel, pero al final estos productos ya estaban disponibles hace mucho tiempo y han sido manejados en las diferentes instituciones de salud desde hace mucho tiempo y han probado su efectividad.
Por último es importante señalar que no es lo mismo un medicamento genérico que uno similar. Los medicamentos similares no suelen ser comparados o probados con sus homólogos de otros laboratorios, su efectividad ha sido puesta en entredicho y el problema es que no hay pruebas que permitan afirmar o negar esta sospecha. No pretendo hacer una campaña pública contra esta empresa pero personal y profesionalmente no me gusta recomendar este tipo de medicamentos para enfermedades que pueden trascender o complicarse en mis pacientes (infecciones, diabetes, hipertensión, epilepsia, etcétera); por lo menos hasta que haya pruebas comparativas de efectividad y biodisponibilidad confiables. Quedemos claros genérico no es lo mismo que similar.
Como pueden ver los medicamentos genéricos son una muy buena opción cuando se trata de ahorrar unos pesos tan necesarios en estos tiempos. Solo es cosa de cerciorarse de que al comprarlo tenga el sello ¨GI¨ (genérico intercambiable) y estarán comprando un medicamento de calidad al mejor precio.
Espero les haya servido esta información y saludos.